Menos de un año después de haber celebrado el bicentenario de la Independencia nacional, acontecimientos recientes nos hacen dudar de la vigencia actual de esa independencia.
1. Pocas semanas después de haberse posesionado, el presidente Iván Duque viajó a Washington al tradicional besamamanos con el presidente Donald Trump. En la recepción oficial, Trump le manifestó públicamente a Duque que la posición oficial de Estados Unidos frente al problema de Venezuela, era que todas las opciones, incluyendo la intervención militar, estaban sobre la mesa. Para Trump era apenas natural que un presidente de un pequeño país latinoamericano se limitara a asentir, sin chistar, esa afirmación, como efectivamente ocurrió.
2. En los meses siguientes, el presidente Duque impulsó la organización de un grupo de gobiernos derechistas de América Latina, integrado por Perú, Chile, Argentina, Paraguay y Colombia, llamado el Grupo de Lima, y orientado a adelantar gestiones diplomáticas y políticas encaminadas a derrocar el gobierno de Maduro en Venezuela.
3. El 23 de febrero de 2019, el presidente Duque organizó en Cúcuta, sobre el puente internacional Simón Bolívar, una enorme manifestación popular, con su presencia y la de varios presidentes del grupo de Lima, para hacer pasar a territorio venezolano, sin autorización de ese gobierno, una caravana de camiones con ayuda internacional para la población de ese país. La ayuda provenía principalmente de Estados Unidos y consistía en una artimaña para hacer ingresar un batallón de soldados desertores del Ejército venezolano a su territorio con el propósito de iniciar allí un levantamiento colectivo. El Ejército venezolano impidió el paso de los camiones y de los desertores, y la maniobra fracasó estrepitosamente.
4. En abril y mayo del presente año, un grupo de mercenarios estadounidenses y agentes y soldados desertores venezolanos residentes en Colombia organizaron una incursión militar sobre territorio venezolano, cerca al puerto de La Guaira, con el propósito de derrocar y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y trasladarlo en avión a Estados Unidos. Los principales organizadores de la incursión fueron un exoficial del Ejército de Estados, Jordán Gaudreau, propietario de una empresa de mercenarios llamada Silvercorp USA. y el narcogeneral venezolano Clíver Alcalá, residente en Colombia, quienes contaban con 80 soldados venezolanos desertores, residentes en la Guajira, Colombia. Goudreau , Alcalá y asesores del "presidente" Guaidó, como J.J. Rendón, diseñaron los detalles del plan en Bogotá. Tres lanchas trasladaron a los soldados venezolanos desertores de las costas desde la Guajira colombiana al puerto de La Guaira, donde fueron recibidas a tiros por las tropas venezolanas que les causaron 5 muertos y capturaron a los demás. Entre los capturados está el exsoldado norteamericano Luke Alexander Denman, quien ha declarado ante las autoridades venezolanas. A pesar de estar suficientemente comprobado que los anteriores hechos ocurrieron en Colombia, el gobierno Duque ha declarado oficialmente no haber participado en esa trama ni tener conocimiento de su preparación.
5. El 27 de mayo, la embajada de Estados Unidos en Bogotá anunció que una brigada del Comando Sur de los Estados Unidos, denominada SFABt compuesta por 800 soldados élite, llegará en junio a Colombia para participar en actividades armadas relacionadas con la erradicación de los cultivos de coca, entre otras.
Los anteriores acontecimientos indican a las claras que la política internacional del gobierno Duque respecto de Venezuela está completamente supeditada a la política estadounidense, del presidente Trump, en relación con ese país; no de otra manera se entendería que Duque, como presidente de un país soberano y respetuoso del mandato constitucional que ordena que la política exterior del Estado se fundamenta en la autodeterminación de los pueblos (art. 9), no hubiera protestado ante la declaración de Trump de estar dispuesto a intervenir militarmente en Venezuela. Tampoco se entendería la conducta abiertamente intervencionista del gobierno Duque frente a Venezuela, al organizar y liderar el grupo de Lima y la frustrada maniobra estadounidense del 23 de febrero de 2019 de ingresar ayuda humanitaria a Venezuela por el puente Simón Bolívar. En el mismo sentido la actitud del gobierno Duque de auspiciar los preparativos de la incursión militar del 3 de mayo corriente a Venezuela y después mentir afirmando que desconocía esos hechos. Pero lo que sí hace saltar todos los timbres de alarma es la presencia de una brigada del Ejército de Estados Unidos en territorio colombiano por orden exclusiva del gobierno de ese país, y sin la autorización previa del Senado de Colombia que exige el art. 173 de la Constitución Política. Ese artículo establece terminantemente: "Son atribuciones del Senado: 4. Permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República". El ministro de Defensa salió a explicar que las tropas estadounidenses vienen es a "asesorar" a las tropas colombianas en la erradicación de los cultivos de coca en Marino, el Catatumbo, y Caquetá. Esa es una excusa burda y mentirosa para tratar de engañar a la opinión pública ya que las tropas estadounidenses no pueden asesorar a las colombianas en la erradicación de cultivos de coca porque en Estados Unidos no existen cultivos de coca y por tanto esas tropas no tienen ninguna experiencia en esas tareas. Ni lo dicho por el ministro justifica la violación de la Constitución porque de todas maneras son tropas extranjeras en territorio colombiano sin el permiso previo del Senado.
Salta a la vista que la presencia de esas tropas norteamericanas de élite en Colombia obedece, no a enseñarle al Ejército colombiano a erradicar los cultivos de coca, sino a reforzar el cerco militar de Estados Unidos sobre Venezuela. Ya el gobierno de Washington tiene en el Caribe una poderosa flota naval dirigida a atacar a ese país; dispone de seis bases militares en Colombia (Riohacha, Arauca, Marandúa, Tres Esquinas, Larandia y Leticia), varias en las Antillas y otras en Brasil; el gobierno de Trump se alista para atacar militarmente a Venezuela y utiliza el territorio colombiano de plataforma para hacerlo y el gobierno de Duque, violando abiertamente la Constitución y el Derecho Internacional Público, se allana a ayudarlo. La conducta entreguista del gobierno colombiano ante Estados Unidos constituye no sólo una abierta violación de la soberanía nacional y una grave claudicación de la independencia, sino una vergüenza y una afrenta que no se pueden tolerar. En pie de lucha el pueblo colombiano debe salir a defender su independencia nacional, que tanta sangre y tantos sacrificios costó a nuestros antepasados.
Armando Suescún Monroy Ex-rector U.P.T.C.
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