La guerra de los violines es una de las últimas en llegar a la casa de Canaima y doña Bárbara, al Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y ser incluida oficialmente en las lista de las obras concursantes mientras otras novelas son retiradas del evento para fortalecer el bloqueo.
Los avatares de un escritor sin más ideología política que la filosofía de la literatura caminó desde su juventud por los senderos de la novela que abre brechas de luz en la oscuridad. Fue bautizado como Fernando en Tunja en 1951 y con dos apellidos históricos: Ayala que nos evoca la comunidad de Sefarditas que fue expulsada de España en 1492 y también el de Jorge Eliécer Gaitán Ayala, víctima de un magnicidio organizado por la bestia de las mil cabezas. Poveda invoca a José Antonio Galán Poveda, el comunero.
Ayala Poveda nunca ha podido librarse del hechizo de las páginas de sus amores eternos de Vargas Vila, José Eustasio Rivera, García Márquez, Cortázar, Rulfo, Carlos Fuentes, Carpentier, Rodolfo Walsh, Jorge Amado, Onetti, María Luisa Bombal. Ha publicado libros laureados y clásicos de las letras latinoamericanas: “El Coraje de vivir”, “No tengo un peso y me llamo Silva” (Premio Nacional de Novela), Los Colores de la Fama, (Primer seriado afrocolombiano llevado por RCN Televisión), Mujer de magia negra (La gesta del Pacífico), Italo contra los devoradores del verde, Amar en Brazil.
La visión torrencial y reveladora de una América en alambradas, lo lleva a recrear La Guerra de los violines, violines de los mariachis laureanistas que desde 1946 salieron a los pueblos a despertar el fervor de sus huestes políticas y a decomisar bajo los efectos del aguardiente y las rancheras, las cédulas de ciudanías de los liberales para asegurar el poder en 1948. Eso sucedió en la República de cuyo nombre sí quiero acordarme entre 1946 y 2018. Nadie entonces imaginó que los campesinos más viejos de los Andes con sus violines vinieran a organizar una columna de marcha que caminó 72 años en búsqueda de recuperar sus derechos sobre la tierra, en la denominada por el autor, La guerra más larga de Occidente.
La visión torrencial y reveladora de una América en alambradas, lo lleva a recrear La Guerra de los violines, violines de los mariachis laureanistas que desde 1946 salieron a los pueblos a despertar el fervor de sus huestes políticas y a decomisar bajo los efectos del aguardiente y las rancheras, las cédulas de ciudanías de los liberales para asegurar el poder en 1948.
Eso sucedió en la República de cuyo nombre sí quiero acordarme entre 1946 y 2018. Nadie entonces imaginó que los campesinos más viejos de los Andes con sus violines vinieran a organizar una columna de marcha que caminó 72 años en búsqueda de recuperar sus derechos sobre la tierra, en la denominada por el autor, La guerra más larga de Occidente.
Ni en Las Mil y una Noche ni en las historias embrujadas de Poe, Lovecraf y Dante existen espectadores incendiados como en esta saga que celebran cada hora los autogoles de su selección, el carnaval de diablos donde le cortan la cabeza a su tirano, las misas donde resucita un milagrero que reparte coca entre sus fieles y los padres que odian a quienes mueren por mejorar los días futuros de sus hijos. Es el reino donde convive Yago, Edipo, el monstruo de las mil cabezas, el caníbal de la parrilla semanal, el soldado periodista que dicta pena de muerte con titulares de primera plana.
La Guerra de los violines no es una novela política sino una gesta de historias de amores históricos, sufrimiento y lucha de violinistas por días mejores sobre la tierra. Los lectores tiemblan de emoción porque se identifican con las entrañas de los protagonistas y con las lenguas de los hombres. Son el “yo plural” que hace sollozar y embrujarse a miles de lectores cuando pasan las páginas de una novela catedralicia, de esas obras que llegan para quedarse en la mesa de los hogares y bajo el árbol que los vio nacer. Es un corrido de Pedro Infante alternado con La Cantata del Café de Bach de casi 700 páginas trabajado por Ayala Poveda, (Hijo de Boyacá, Madre de la libertad de 6 naciones) durante 4 décadas, alfa y beta, cuarenta versiones, iluminada por más de doscientos sabios y médicos, sociólogos y músicos como Eduardo Umaña Luna y Jorge Villamil, para que nada quedara afuera y ningún tendencia política la desviara de su rumbo a la memoria. La escribió para ser leída por quienes aman, El Quijote, Guerra y Paz de Tolstoi, Los Miserables de Victor Hugo, los libros de la vida que son la historia privada de los pueblos.
La Guerra de los violines de Fernando Ayala Poveda son partituras que se leen en diferentes notas, es abrir el gran periódico de la vida y leer en cada una de sus páginas los días actualizados, robados al olvido, a la indiferencia, al abandono de la memoria, a las horas donde las gentes aman la paz pero viven en guerra. En el río de su narrativa, navega la Colombia y América profunda, sus rostros, sus ojos, su dolor y sus esperanzas, la belleza de sus aves, la paisajística, los frailejones, el arcoíris que se derritió para darle belleza a una tierra fértil de gentes pujantes el jaguar y el nahual.
Jorge Iván Parra Crítico y periodista de Lecturas Dominicales, El Tiempo, afirma: “Poniéndola en términos más cortazareanos, esta novela es un baúl al que le cabe de todo: Historias de familia, persecuciones, travesías, dramas personales y tragedias sociales; pero también hay espacios para un humor contenido que deja resquicios para reconciliarse con la vida”. Y sobre todo una crónica certera: La primera víctima de la guerra ha sido ayer y hoy, la música.
Ayala Poveda se mira en el juego abierto de Cortázar y se ve como un artista y un médico de almas que no asume el rol del político. No elige morir sino vivir entre los hombres para escribir sobre la piel de quien lleva escrita sus historias, tragedias, incertidumbres y nostalgias. Que nadie falte a la cita personal con esta épica que cura la peste y el delirio de los dioses con zapatos de araña de ayer, hoy y mañana.
José David Gómez Director de Renovación Internacional
Fernando Ayala Poveda
La guerra de los violines, obra literaria.
Director fundador: José David Gomez Vergara L.P. 1612 del MEN Tel. 742 47 71 CEL.: 314 214 4647 • E-mail.renovacioninternacional@yahoo.com